MES DE MARÍA - DÍA 21


MARÍA, DICHOSA AL ESCUCHAR AL MESÍAS

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial para todos los días del mes (Ver columna derecha de esta página).

Presentación de la Palabra de Dios: Un gran deseo nos inunda de haber podido estar presentes en esos momentos, en que la Virgen es alabada por haber llevado al Mesías en su seno. Más allá del deseo, veamos hoy qué enseñanzas podemos sacar.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 11, 27-28

“Cuando estaba diciendo esto, una mujer de entre la multitud dijo en voz alta:
 -    Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron.
Pero Jesús dijo:
-    Más bien, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Palabra del Señor
Reflexión:

Jesús predicaba y hacía milagros, expulsando demonios. Desde esta escena sale este grito de una mujer que San Lucas lo recoge de manera única. Lo primero que llama la atención es, eso, que lo haga una mujer, puesto que ellas no tenían en ese tiempo mucho derecho a decir palabras, menos en público. Jesús no la reprende por ello, sino que la dignifica, puesto que recoge su grito y lo responde.

Lo segundo, es que ya no es sólo Isabel, la que la llama bendita, sino que lo es también para esta mujer, que ve en María aquella que ha concebido al Mesías, su Señor.

Jesús responde que esto es real, pero que la bienaventuranza viene de oír la Palabra y guardarla activamente.

María es entonces, dichosa también, por haber oído, obedecido, guardado y sopesado la Palabra de Dios. En adelante, te llamarán bienaventurada todas las generaciones.

Hoy somos nosotros los que la alabamos y la llamamos bendita entre todas las mujeres.

Oremos

Demos gracias en este día por todas las mujeres que, en su maternidad física o espiritual, dan la vida y la acompañan, para que puedan dar también la vida en abundancia que viene del Señor.

Acojamos el gozo de tantos cristianos que reconocen en la Iglesia a su madre espiritual, que les muestra la providencia del Padre, la vida nueva del Hijo y el gozo de una vida en el Espíritu Santo.

Pidamos también por todas las madres que sufren por sus hijos, para que el Espíritu del Señor les ilumine el camino de amor por donde conducirse en la tarea formativa.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.






MES DE MARÍA - DÍA 20


MARÍA, MADRE DE LOS DISCÍPULOS


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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: Un episodio sin duda muy doloroso es el que vivió la Virgen al pie de la cruz. Veamos el mensaje que nos deja este texto.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Juan 19, 25-27

“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo a quien tanto amaba, dijo a su madre:

-    Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Después dijo al discípulo:

-    Ahí tienes a tu madre”.

Palabra del Señor
Reflexión:

Jesús, en el evangelio de Juan, va a Jerusalén, puesto que ha llegado la hora en que glorificará al Padre. Es la hora de esperanza y decisiva, de pasar de este mundo al Padre, la hora del amor y de la entrega por lo suyos.

En este momento está María de pie junto a la Cruz de Jesús.

Aparece también el “discípulo amado” que propone a un discípulo ideal o modélico de Jesús, siempre fiel y creyente. Él, representa a toda la comunidad.

María acompaña a Jesús en su muerte y a ella se le encarga el cuidado del discípulo o dicho de otra manera, el discípulo es encomendado a los cuidados maternales de María.

Desde esa hora de la Pascua, la comunidad del discípulo pertenece a María, la Mujer y la Madre. Por eso, la comunidad, obediente a la palabra de Jesús, desde esa hora la recibió en su casa.

Surge, aquí, una nueva relación de familia bajo la maternidad de María que acompaña y acoge a los discípulos del Señor.

Oremos

Demos gracias al Señor que nos ha dejado a María como madre de los discípulos para que al pie de la cruz lo sigamos hasta su resurrección.

Oremos por nosotros, los discípulos, para que sepamos acoger en nuestras comunidades a la Virgen María, modelo de fe y entrega.

Oremos también por la Iglesia para que como María a los pies de la cruz de Jesús, sea ella misma cada vez mas discípula y misionera.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

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Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.






MES DE MARÍA - DÍA 19


MARÍA: SERVIDORA DEL DISCÍPULO



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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: En la primera salida pública de Jesús que nos muestran los evangelios, San Juan nos propone el episodio de las bodas de Caná. Contemplemos a María en este relato.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Juan 2, 1-5

“Tres días después, hubo una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba invitada. También lo estaban Jesús y sus discípulos. Se les acabó el vino, y entonces la madre de Jesús le dijo:

-    No les queda vino.

Jesús le respondió:

-    Mujer, no intervengas en mi vida; mi hora aún no ha llegado.

La madre de Jesús dijo entonces a los que estaban sirviendo:

-    Hagan lo que Él les diga.
Palabra del Señor
Reflexión:

Según San Juan, este relato señala el comienzo de una semana en la que Jesús realiza diversos signos, que tiene por objetivo mostrar a Cristo, el Señor, para que los discípulos crean.

Jesús da inicio a una boda que no tendrá fin y en la que abundan el vino y la alegría definitiva con un vino nuevo en el Reino de Dios. Se revela así la gloria de Dios.

María es llamada aquí la “Madre de Jesús” y “mujer”. Sus roles son de:

-   Intercesora. María presenta sencillamente a Jesús la necesidad de los que participan en la fiesta de Bodas: “No tienen vino”. No pide un milagro, pero sí espera que Jesús haga algo. Hay confianza en Él.

-   Evangelizadora. Indicando a los servidores de la fiesta les dice: “Hagan lo que Él les diga”. Estos servidores somos todos los que acompañamos de alguna manera en nuestras familias, en las comunidades, en la parroquia. Son los servidores del pueblo nuevo en la nueva alianza. Son en definitiva los que siguen a Jesús.

El mensaje es claro. Acoger, escuchar y vivir la palabra de Jesús. Ella no es el centro, porque ella también es la Servidora del Señor.

Oremos

En María vemos su poder de intercesión, oremos al Señor para que como Iglesia no perdamos el don de rezar y de preocuparnos los unos por los otros.

En María, vemos la fe y la confianza en Jesús. Él sabrá darnos vino nuevo para un nuevo tiempo hasta la fiesta definitiva en el Reino. Oremos al Señor para que nos fortalezca en la fe.

Oremos también hoy por los matrimonios, para que sean cada vez más sacramento de Cristo y de la Iglesia, de modo que la vida de fe pueda ser observada por muchos como un testimonio.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

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Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.







MES DE MARÍA - DÍA 18


MARÍA, EN FAMILIA, ES DISCÍPULA DEL SEÑOR

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: La relación entre Jesús y la Virgen María, se da en un contexto familiar, en la que poco a poco ella va tomando conciencia de lo que implica convivir en el día a día con Jesús. Oremos hoy poniendo atención a lo que se nos desea mostrar.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Marcos 6, 1-3

“Salió de allí y fue a su pueblo, acompañado de sus discípulos. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La muchedumbre que lo escuchaba estaba admirada y decía:

-    ¿De dónde le viene a éste todo esto? ¿Quién le ha dado esa sabiduría y esa capacidad de hacer milagros?

-    ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No viven sus hermanas aquí entre nosotros?

Y los tenía desconcertados”.
Palabra del Señor

Reflexión:

Jesús, al inicio de su ministerio, va a Nazaret a visitar a sus parientes, y es rechazado por sus coterráneos. No obstante, están impresionados por su sabiduría y sus obras y hacen preguntas por su familia.

Lo que nosotros desde hoy observamos es la compañía de María, cual verdadera discípula al lado de su Hijo, lo mismo que sus parientes que van a estar presentes en el inicio de la comunidad (Hch 1, 14).

Con María, la familia de Jesús, sus parientes, se convertirán en aquellos que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. Nos recuerda la parábola del sembrador. María es pues la tierra buena, donde ha caído la semilla de la Palabra y ha producido un fruto centuplicado. Es la discípula perfecta que hace para nosotros invitación a escuchar como ella la Palabra de vida y a realzarla en nuestro quehacer diario para que el mundo tenga vida en Jesús.

Oremos

Demos gracias hoy por la palabra de Dios que hemos recibido, por los que han escrito la vida de Jesús y nos han dejado también su testimonio de modo que podamos continuar el seguimiento del Señor.

Pidamos al Señor para que no nos dejemos de asombrar por Dios, su palabra, sus acciones que hoy realiza en medio de nosotros.

Pongamos nuestro corazón en las manos de María para que nos haga discípulos de su Hijo.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

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Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.





MES DE MARÍA - DÍA 17


MARÍA: PRIMERA DISCÍPULA

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: Es muy llamativo el tema de hoy. Considerar a la Virgen como primera discípula del Señor. Es muy relevante contemplar la forma como ella, sabiendo que había traído en su seno al Hijo de Dios, trató a Jesús.

Texto bíblico: Evangelio de N.S.J.C. según san Lucas 2, 51-52

“Bajó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres”.
   Palabra del Señor 

Reflexión:

A lo largo de la vida oculta de Jesús en la casa de Nazaret, también la vida de María está «oculta con Cristo en Dios» (cfr. Col 3, 3), por medio de la fe.

Pues la fe es un contacto con el misterio de Dios. María constantemente, y diariamente, está en contacto con el misterio inefable de Dios que se ha hecho hombre, misterio que supera todo lo que ha sido revelado en la Antigua Alianza.

Desde el momento de la anunciación, la mente de la Virgen-Madre ha sido introducida en la radical «novedad» de la auto-revelación de Dios y ha tomado conciencia del misterio.

Es la primera de aquellos «pequeños», de los que Jesús dirá: «Padre... has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11, 25). Pues «nadie conoce bien al Hijo sino el Padre» (Mt 11, 27).

¿Cómo puede, pues, María «conocer al Hijo»? Ciertamente no lo conoce como el Padre; sin embargo, es la primera entre aquellos a quienes el Padre lo ha querido revelar» (Cf. Mt 11, 26-27; 1 Cor 2, 11). Pero si desde el momento de la anunciación le ha sido revelado el Hijo, que sólo el Padre conoce plenamente, como Aquél que lo engendra en el eterno «hoy» (cfr. Sal 2, 7), María, la Madre, está en contacto con la verdad de su Hijo únicamente en la fe y por la fe.

Es, por tanto, bienaventurada, porque «ha creído» y cree cada día en medio de todas las pruebas y contrariedades del período de la infancia de Jesús y luego durante los años de su vida oculta en Nazaret, donde «vivía sujeto a ellos» (Lc 2, 51): sujeto a María y también a José, porque éste hacía las veces de padre ante los hombres; de ahí que el Hijo de María era considerado también por las gentes como «el hijo del carpintero» (Mt 13, 55).

Oremos

Estar con Jesús es entrar poco a poco en su misterio, en íntima relación con el Padre. Acojamos este momento de María y pidámosle al Señor, la gracia de disfrutar en su presencia.

Encomendemos también a todos los niños de nuestra comunidad, que se preparan para este encuentro personal con el Señor, y a sus padres, para que sepan acompañarlos en este camino que inician.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

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Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.






MES DE MARÍA - DÍA 16


MARÍA, MADRE DE LA LUZ DE LA NACIONES
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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: Jesús es llevado por sus padres a Jerusalén, para ser presentado en el Templo. Allí Simeón, un hombre piadoso, lo toma en sus brazos y alaba a Dios con palabras de revelación, anunciando que Jesús es el Salvador y luz para todos los pueblos.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 28-32

“Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:

Ahora, Señor, según tu promesa
puedes dejar que tu siervo muera en paz.

Mis ojos han visto a tu Salvador
a quien has presentado
ante todos los pueblos,
como luz para iluminar
a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel”.
Palabra del Señor

Reflexión:

El discurso de Simeón es conforme al significado de este nombre, que quiere decir Salvador: «Dios es la salvación». Vuelto al Señor, dice lo siguiente: «Porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2, 30-32).

Al mismo tiempo, sin embargo, Simeón se dirige a María con estas palabras: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción... a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones»; y añade con referencia directa a María: «y a ti misma una espada te atravesará el alma» (Lc 2, 34-35).

Las palabras de Simeón dan nueva luz al anuncio que María ha oído del ángel: Jesús es el Salvador, es «luz para iluminar» a los hombres. ¿No es aquél que se manifestó, en cierto modo, en la Nochebuena, cuando los pastores fueron al establo? ¿No es aquél que debía manifestarse todavía más con la llegada de los Magos del Oriente? (cfr. Mt 2, 1-12). Al mismo tiempo, sin embargo, ya al comienzo de su vida, el Hijo de María –y con Él, su Madre– experimentarán en sí mismos la verdad de las restantes palabras de Simeón: «Señal de contradicción» (Lc  2, 34).

El anuncio de Simeón parece como un segundo anuncio a María, dado que le indica la concreta dimensión histórica en la cual el Hijo cumplirá su misión, es decir en la incomprensión y en el dolor.

Si por un lado, este anuncio confirma su fe en el cumplimiento de las promesas divinas de la salvación, por otro, le revela también que deberá vivir en el sufrimiento su obediencia de fe al lado del Salvador que sufre, y que su maternidad será oscura y dolorosa.

Oremos

Reconociendo a Jesús como la luz de las naciones, oremos por todos nosotros para que no nos dejemos encandilar por otras luces, sino que con la gracia de este Mes de María, pongamos al Señor en el centro de nuestras vidas.

Demos gracias al Señor por las personas que como Simeón, saben reconocer los caminos del Señor con sus gozos y tristezas.

Demos gracias una vez más por la entereza de María, que al escuchar a Simeón, vio con mayor claridad su misión y fortalecida su fe.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

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MES DE MARÍA - DÍA 15


MARÍA, DISCÍPULA DE SU HIJO, EN EL TEMPLO


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Presentación de la Palabra de Dios: Comprender quién es Jesús y lo que eso le significará, es un proceso para la Virgen María que requiere una dosis enorme de fe.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 41-45

“Sus padres iban cada año a Jerusalén, a la fiesta de pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Éstos creían que iba en la caravana, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, no sólo escuchándolos, sino también haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron asombrados, y su madre le dijo:

-    Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados.

Él les contestó:

-    ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que les decía. Bajó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres”.
Palabra del Señor
Reflexión:

Cuando Jesús cumple doce años, van todos a celebrar la pascua en Jerusalén y allí, por una decisión libre, Jesús se queda en la ciudad. Para sus padres la experiencia es que se pierde. Los padres no saben de esta decisión, lo buscan entre parientes y conocidos, no lo encuentran, regresan a Jerusalén para seguir buscándolo. Lo encontrarán a los tres días, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos estaban muy sorprendidos de sus preguntas, respuestas e inteligencia.

La pérdida de un hijo es sin duda una gran preocupación, una gran angustia, y por el contrario, encontrarlo es una gran alegría y tranquilidad.

En el diálogo, Jesús se muestra a sus padres, como hijo de Dios Padre. Él llama a sus papás a un proceso de comprensión, de reconocer su verdadera identidad. Él debe estar en la cosas de su Padre. María ha de aceptar que su hijo se le pierda y escape para poder acogerlo como es. Ella progresa en la fe a través de la oscuridad de la prueba.

El evangelista Lucas, señala que ella guardaba todos los acontecimientos de Jesús, cuidadosamente en su corazón, que es como un resumen de lo que pasa en el corazón de María.

Ella se va haciendo, por su fe, discípula, al estar en la escuela de Jesús. Va poco a poco captando lo central de Jesús, en una experiencia de seguimiento, de escucha y aprendizaje, la va formando y fortaleciendo cada día. El discípulo es itinerante y peregrino en la fe.

Oremos

Demos gracias al Señor por los espacios que tenemos para profundizar en el conocimiento de Jesús. Por este templo, las escuelas de formación, los momentos de oración, la eucaristía, para que sepamos aprovecharlos.

Oremos por los que se han alejado de este encuentro con el Señor, para que mirando la fe de María pueden retomar su camino de fe y servicio.

Oremos también para que la persona de Jesús, sus misterios, su misión, nos interpelen como comunidad para ser más fieles a ella.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

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MES DE MARÍA - DÍA 14


MARÍA, DISCÍPULA EN EL ASOMBRO

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Presentación de la Palabra de Dios: En el encuentro con el Señor, detectamos un proceso como el que nos ofrece de manera breve san Lucas y que vivieron los pastores en el nacimiento de Jesús.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 6-12. 15-20

“Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:

- No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo. Les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se decían unos a otros:

- Vamos a Belén a ver eso que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.

Fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban lo que decían los pastores, se quedaron admirados. María, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios porque todo lo que habían visto y oído era tal como les habían dicho”.

Palabra del Señor
Reflexión:

José vino desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Belén para empadronarse.

Aquí María, en la pobreza, tiene a su Hijo y asume su tarea de madre.

El Salvador, nace en medio de la fragilidad y la miseria. ¿Qué sentido tiene esto? El misterio del dolor y de la cruz se ciernen sobre ella y su Hijo, desde el comienzo. ¿Cómo asumirlo?

Detrás de este anuncio, y con San Lucas, es posible percibir la presentación del proceso de discipulado que vivirán María y los demás seguidores del Señor.

Este proceso se inicia en una experiencia fuerte del Señor, un primer encuentro con Él.

Luego, se hace presente la escucha de la Palabra, con la que se profundiza el primer encuentro.

El paso siguiente es salir de sí, para abrirse a la novedad y saber de qué se trata. Tener una comprensión de lo que acontece.

El anuncio se hace ahora vivencia, experiencia personal, asombro y gozo.

Entonces, no queda más que ir a contar a los demás lo vivido en medio de un gozo y una paz intensa que transforma la vida.

Finalmente, está la alabanza y la glorificación a Dios por todo lo oído y visto.

Oremos

Demos gracias a Dios por el momento en que nos hemos encontrado con el Señor, por el acontecimiento y las personas que lo facilitaron.

Pidámosle al Señor por nuestro camino de fe, para que seamos lúcidos y podamos ver el proceso al que el Señor nos está guiando.

Oremos ahora por nuestra comunidad, para que se fortalezca con iniciativas de apoyo al camino de los discípulos del Señor.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.