MES DE MARÍA - DÍA 17


MARÍA: PRIMERA DISCÍPULA

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial para todos los días del mes (Ver columna derecha de esta página).

Presentación de la Palabra de Dios: Es muy llamativo el tema de hoy. Considerar a la Virgen como primera discípula del Señor. Es muy relevante contemplar la forma como ella, sabiendo que había traído en su seno al Hijo de Dios, trató a Jesús.

Texto bíblico: Evangelio de N.S.J.C. según san Lucas 2, 51-52

“Bajó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres”.
   Palabra del Señor 

Reflexión:

A lo largo de la vida oculta de Jesús en la casa de Nazaret, también la vida de María está «oculta con Cristo en Dios» (cfr. Col 3, 3), por medio de la fe.

Pues la fe es un contacto con el misterio de Dios. María constantemente, y diariamente, está en contacto con el misterio inefable de Dios que se ha hecho hombre, misterio que supera todo lo que ha sido revelado en la Antigua Alianza.

Desde el momento de la anunciación, la mente de la Virgen-Madre ha sido introducida en la radical «novedad» de la auto-revelación de Dios y ha tomado conciencia del misterio.

Es la primera de aquellos «pequeños», de los que Jesús dirá: «Padre... has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11, 25). Pues «nadie conoce bien al Hijo sino el Padre» (Mt 11, 27).

¿Cómo puede, pues, María «conocer al Hijo»? Ciertamente no lo conoce como el Padre; sin embargo, es la primera entre aquellos a quienes el Padre lo ha querido revelar» (Cf. Mt 11, 26-27; 1 Cor 2, 11). Pero si desde el momento de la anunciación le ha sido revelado el Hijo, que sólo el Padre conoce plenamente, como Aquél que lo engendra en el eterno «hoy» (cfr. Sal 2, 7), María, la Madre, está en contacto con la verdad de su Hijo únicamente en la fe y por la fe.

Es, por tanto, bienaventurada, porque «ha creído» y cree cada día en medio de todas las pruebas y contrariedades del período de la infancia de Jesús y luego durante los años de su vida oculta en Nazaret, donde «vivía sujeto a ellos» (Lc 2, 51): sujeto a María y también a José, porque éste hacía las veces de padre ante los hombres; de ahí que el Hijo de María era considerado también por las gentes como «el hijo del carpintero» (Mt 13, 55).

Oremos

Estar con Jesús es entrar poco a poco en su misterio, en íntima relación con el Padre. Acojamos este momento de María y pidámosle al Señor, la gracia de disfrutar en su presencia.

Encomendemos también a todos los niños de nuestra comunidad, que se preparan para este encuentro personal con el Señor, y a sus padres, para que sepan acompañarlos en este camino que inician.

Pongamos en la presencia del Señor a los educadores, catequistas y a los padres de nuestros niños para que sepan guiarlos a la contemplación de Jesús en su infancia.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.





MES DE MARÍA - DÍA 16


MARÍA, MADRE DE LA LUZ DE LA NACIONES
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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración inicial para todos los días del mes (Ver columna derecha de esta página).

Presentación de la Palabra de Dios: Jesús es llevado por sus padres a Jerusalén, para ser presentado en el Templo. Allí Simeón, un hombre piadoso, lo toma en sus brazos y alaba a Dios con palabras de revelación, anunciando que Jesús es el Salvador y luz para todos los pueblos.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 28-32

“Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo:

Ahora, Señor, según tu promesa
puedes dejar que tu siervo muera en paz.

Mis ojos han visto a tu Salvador
a quien has presentado
ante todos los pueblos,
como luz para iluminar
a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel”.
Palabra del Señor

Reflexión:

El discurso de Simeón es conforme al significado de este nombre, que quiere decir Salvador: «Dios es la salvación». Vuelto al Señor, dice lo siguiente: «Porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2, 30-32).

Al mismo tiempo, sin embargo, Simeón se dirige a María con estas palabras: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción... a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones»; y añade con referencia directa a María: «y a ti misma una espada te atravesará el alma» (Lc 2, 34-35).

Las palabras de Simeón dan nueva luz al anuncio que María ha oído del ángel: Jesús es el Salvador, es «luz para iluminar» a los hombres. ¿No es aquél que se manifestó, en cierto modo, en la Nochebuena, cuando los pastores fueron al establo? ¿No es aquél que debía manifestarse todavía más con la llegada de los Magos del Oriente? (cfr. Mt 2, 1-12). Al mismo tiempo, sin embargo, ya al comienzo de su vida, el Hijo de María –y con Él, su Madre– experimentarán en sí mismos la verdad de las restantes palabras de Simeón: «Señal de contradicción» (Lc  2, 34).

El anuncio de Simeón parece como un segundo anuncio a María, dado que le indica la concreta dimensión histórica en la cual el Hijo cumplirá su misión, es decir en la incomprensión y en el dolor.

Si por un lado, este anuncio confirma su fe en el cumplimiento de las promesas divinas de la salvación, por otro, le revela también que deberá vivir en el sufrimiento su obediencia de fe al lado del Salvador que sufre, y que su maternidad será oscura y dolorosa.

Oremos

Reconociendo a Jesús como la luz de las naciones, oremos por todos nosotros para que no nos dejemos encandilar por otras luces, sino que con la gracia de este Mes de María, pongamos al Señor en el centro de nuestras vidas.

Demos gracias al Señor por las personas que como Simeón, saben reconocer los caminos del Señor con sus gozos y tristezas.

Demos gracias una vez más por la entereza de María, que al escuchar a Simeón, vio con mayor claridad su misión y fortalecida su fe.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

MES DE MARÍA - DÍA 15


MARÍA, DISCÍPULA DE SU HIJO, EN EL TEMPLO


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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: Comprender quién es Jesús y lo que eso le significará, es un proceso para la Virgen María que requiere una dosis enorme de fe.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 41-45

“Sus padres iban cada año a Jerusalén, a la fiesta de pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron a celebrar la fiesta, según la costumbre. Terminada la fiesta, cuando regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Éstos creían que iba en la caravana, y al terminar la primera jornada lo buscaron entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén en su busca.

Al cabo de tres días, lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, no sólo escuchándolos, sino también haciéndoles preguntas. Todos los que le oían estaban sorprendidos de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron asombrados, y su madre le dijo:

-    Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos buscado angustiados.

Él les contestó:

-    ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que les decía. Bajó con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndolos. Su madre conservaba cuidadosamente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres”.
Palabra del Señor
Reflexión:

Cuando Jesús cumple doce años, van todos a celebrar la pascua en Jerusalén y allí, por una decisión libre, Jesús se queda en la ciudad. Para sus padres la experiencia es que se pierde. Los padres no saben de esta decisión, lo buscan entre parientes y conocidos, no lo encuentran, regresan a Jerusalén para seguir buscándolo. Lo encontrarán a los tres días, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos estaban muy sorprendidos de sus preguntas, respuestas e inteligencia.

La pérdida de un hijo es sin duda una gran preocupación, una gran angustia, y por el contrario, encontrarlo es una gran alegría y tranquilidad.

En el diálogo, Jesús se muestra a sus padres, como hijo de Dios Padre. Él llama a sus papás a un proceso de comprensión, de reconocer su verdadera identidad. Él debe estar en la cosas de su Padre. María ha de aceptar que su hijo se le pierda y escape para poder acogerlo como es. Ella progresa en la fe a través de la oscuridad de la prueba.

El evangelista Lucas, señala que ella guardaba todos los acontecimientos de Jesús, cuidadosamente en su corazón, que es como un resumen de lo que pasa en el corazón de María.

Ella se va haciendo, por su fe, discípula, al estar en la escuela de Jesús. Va poco a poco captando lo central de Jesús, en una experiencia de seguimiento, de escucha y aprendizaje, la va formando y fortaleciendo cada día. El discípulo es itinerante y peregrino en la fe.

Oremos

Demos gracias al Señor por los espacios que tenemos para profundizar en el conocimiento de Jesús. Por este templo, las escuelas de formación, los momentos de oración, la eucaristía, para que sepamos aprovecharlos.

Oremos por los que se han alejado de este encuentro con el Señor, para que mirando la fe de María pueden retomar su camino de fe y servicio.

Oremos también para que la persona de Jesús, sus misterios, su misión, nos interpelen como comunidad para ser más fieles a ella.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.




MES DE MARÍA - DÍA 14


MARÍA, DISCÍPULA EN EL ASOMBRO

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: En el encuentro con el Señor, detectamos un proceso como el que nos ofrece de manera breve san Lucas y que vivieron los pastores en el nacimiento de Jesús.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 2, 6-12. 15-20

“Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche en pleno campo cuidando sus rebaños por turnos. Un ángel del Señor se les presentó, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces sintieron mucho miedo, pero el ángel les dijo:

- No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para ustedes y para todo el pueblo. Les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se decían unos a otros:

- Vamos a Belén a ver eso que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.

Fueron de prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que el ángel les había dicho de este niño. Y cuantos escuchaban lo que decían los pastores, se quedaron admirados. María, por su parte, conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su corazón. Los pastores regresaron glorificando y alabando a Dios porque todo lo que habían visto y oído era tal como les habían dicho”.

Palabra del Señor
Reflexión:

José vino desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Belén para empadronarse.

Aquí María, en la pobreza, tiene a su Hijo y asume su tarea de madre.

El Salvador, nace en medio de la fragilidad y la miseria. ¿Qué sentido tiene esto? El misterio del dolor y de la cruz se ciernen sobre ella y su Hijo, desde el comienzo. ¿Cómo asumirlo?

Detrás de este anuncio, y con San Lucas, es posible percibir la presentación del proceso de discipulado que vivirán María y los demás seguidores del Señor.

Este proceso se inicia en una experiencia fuerte del Señor, un primer encuentro con Él.

Luego, se hace presente la escucha de la Palabra, con la que se profundiza el primer encuentro.

El paso siguiente es salir de sí, para abrirse a la novedad y saber de qué se trata. Tener una comprensión de lo que acontece.

El anuncio se hace ahora vivencia, experiencia personal, asombro y gozo.

Entonces, no queda más que ir a contar a los demás lo vivido en medio de un gozo y una paz intensa que transforma la vida.

Finalmente, está la alabanza y la glorificación a Dios por todo lo oído y visto.

Oremos

Demos gracias a Dios por el momento en que nos hemos encontrado con el Señor, por el acontecimiento y las personas que lo facilitaron.

Pidámosle al Señor por nuestro camino de fe, para que seamos lúcidos y podamos ver el proceso al que el Señor nos está guiando.

Oremos ahora por nuestra comunidad, para que se fortalezca con iniciativas de apoyo al camino de los discípulos del Señor.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

(Añada las oraciones que vienen a su corazón con la escucha de la Palabra).

Oración final para todos los días del mes. (Ver columna derecha de esta página).

Conclusión

Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.





MES DE MARÍA - DÍA 13


MARÍA, ORACIÓN DE LOS POBRES

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: La espiritualidad cristiana hunde sus raíces en el reconocimiento de que Dios es el que nos conduce, nos bendice y nos hace misioneros para el servicio hacia los más débiles.

Texto bíblicoEvangelio de N. S. J. C. según san Lucas 1, 46-56

“Entonces María dijo:
Mi alma glorifica al Señor,
y mi espíritu se alegra
en Dios mi Salvador,
porque ha mirado
la humildad de su sierva.

Desde ahora me llamarán
dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho de mí
cosas grandes el Poderoso.
Su nombre es santo,
y su misericordia es eterna
con aquellos que le honran.

Actuó con la fuerza de su brazo
y dispersó a los de corazón soberbio.

Derribó de sus tronos a los poderosos
y engrandeció a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos
y a los ricos despidió sin nada.

Tomó de la mano a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia,
como lo había prometido
a nuestros antepasados,
en favor de Abrahán
y de sus descendientes para siempre.

María estuvo con Isabel unos tres meses; después regresó a su casa”.

Palabra del Señor

ReflexiónA la bendición que le proclama Isabel, y que vimos ayer, María responde refiriéndose al Señor, el único que merece toda bendición y gloria.

Por eso este himno es un verdadero resumen de la oración de Israel.

Recoge el sentimiento de un pueblo que se vuelve alabanza y acción de gracias por la llegada de la salvación tan esperada.

“La oración de María es, así, la síntesis de los anhelos y esperanzas del pueblo de Dios y es también la síntesis de la alabanza que el pueblo canta a su Salvador”.

El canto es también la expresión de lo que hace Dios en medio de los pobres, por eso el Magníficat es y será siempre el cántico de aquellos que reconocen su pequeñez y su miseria y saben proclamar que sólo Dios es el Salvador.

“En María, el pueblo todo encuentra su voz: ella lo representa, lo asume y lo conduce a Jesús. Es voz de mujer, pobre y débil, voz de madre que engendra y cuida, voz evangelizadora que anuncia y proclama”.

Oremos

Demos gracias al Señor porque en María y su oración podemos reconocer también el camino de nosotros, como pueblo de Dios.

Con la fuerza de los humildes, pidámosle al Señor que nos dé esa mística de María, para captar su paso en medio nuestro.

Ofrezcámosle al Señor, tal como lo hizo la Virgen María, nuestro deseo de bendecirlo y agradecerle día a día la vida, la salud, la fraternidad.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

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Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

MES DE MARÍA - DÍA 12


MARÍA, PRIMERA BENDECIDA


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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: La bendición de Dios, darla y esperarla es parte de nuestro camino de fe. Profundizarla en la escuela que es la comunidad eclesial, es el llamado de hoy.

Texto bíblicoEvangelio de N.S.J.C. según san Lucas 1, 42-45

“Entonces Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a grandes voces:
Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Pero ¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Porque en cuanto oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.


ReflexiónIsabel, estalla en alabanzas. El Espíritu conduce al corazón humano a dar gloria a Dios, e Isabel llama “benditos” a Jesús y a María. María es la “bendita de Dios” que lleva al “bendito de Dios”, y por eso es llamada madre del Señor y creyente.

Bendita es el nombre que se le da a las mujeres famosas del Antiguo Testamento, ya que ante un peligro colaboran con su acción en la liberación de su pueblo. En el Nuevo Testamento hay varias bendiciones, de hecho a María se le dice: “Dichosa tú que has creído”.

Esta bendición reconoce en María a una mujer especial, escogida por Dios para colaborar en la salvación definitiva de los hombres en el nuevo Israel. Es bendecida y se hace bendición para los demás.

Jesús bendice, y su predicación es una invitación a entrar en la vida del Reino, ejemplo de ello son la Bienaventuranzas (Cfr. Mt 5, 1-12).

Así, si “María es la primera mujer servidora y la primera discípula del Evangelio, es justo que sobre ella se pronuncie la primera bendición del Nuevo Testamento, por su fe en las cosas y en la palabra que el Señor le ha dicho”.

Oremos

Bendigamos al Señor por María, por su fe y su entrega, por la que nos regala a su Hijo y nos muestra que el camino del cristiano es la ofrenda de sí mismo. Roguemos al Señor para que nos dé la gracia de asumir este camino.

Bendigamos al Señor por las personas que se donan en sus servicios, por nuestros padres y por los servidores y servidoras en nuestro barrio. Por los que desde su fe, apoyados en ella, nos muestran un estilo de vida de entrega.

Encomendemos a los pobres, a los que sufren, a los que sin saberlo entregan su vida en el sufrimiento, para que en la acción y la palabra de la Iglesia puedan encontrar caminos de mayor dignidad.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

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Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.




MES DE MARÍA - DÍA 11


MARÍA, SEÑORA DE LA NUEVA ALIANZA

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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: En María y su peregrinar de fe, hay novedad. Una nueva alianza. Y a la vez hay continuidad con la fe de su pueblo y la historia que Dios allí va realizando.

Texto bíblicoEvangelio de N.S.J.C. según san Lucas 1, 39-41

“Por aquellos días, María se puso en camino y fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno”.


ReflexiónEl texto es muy rico y con variados símbolos, proponemos sólo tres:

1. ¿Qué puede significar esta visita?

  El evangelio de Lucas (1, 36) desea proponer vínculos familiares entre María e Isabel: “Mira, tu pariente Isabel también ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que todos tenían por estéril”. Esta relación hace que María, como los profetas, “se ponga en marcha” con absoluta decisión.

2. Por otra parte, nos invita el evangelista a un encuentro entre lo viejo y lo nuevo. Lo viejo es el antiguo pueblo de Israel con sus tradiciones, y lo nuevo es lo que está en María, en su seno. El viejo pueblo se llena de alegría, pues la vejez y la esterilidad ven de nuevo la vida, y la vida en abundancia.

“La visita de María a Isabel es el encuentro de las dos alianzas y el anuncio gozoso de los tiempos nuevos”.

3. Con la ida a visitar a su prima Isabel se puede ver también a aquella que trae al mensajero de la paz, convirtiéndose de este modo, en “la primera mensajera del Evangelio de Dios: lleva desde Galilea a la región de Judá la noticia de la paz, la felicidad y la salvación”.

Oremos

Oremos por nuestra Iglesia, para que como María se ponga en marcha, en especial en este tiempo de Misión. Que sepamos visitar al alejado y al que nos puede edificar en nuestro seguimiento del Señor.

Oremos también por nuestras tradiciones pastorales, espirituales y litúrgicas que son verdaderos encuentros con las historias de salvación en nuestra comunidad, para que sepamos vivirlas en profundidad.

Demos gracias al Señor por todas aquellas personas que construyen la paz en la fraternidad en nuestra comunidad y en el país.

Padre Celestial, Dios nuestro, no sabemos la hora en que Jesús vendrá, pero estamos seguros de que tu amor no fallará. Guárdanos vigilando en esperanza con la firmeza de María nuestra madre,  y ayúdanos a servir a los hermanos, para que tú nos recibas un día en tu casa eterna.

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Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.




MES DE MARÍA - DÍA 10


CONTIGO VIRGEN MARÍA, 
HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS


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Saludamos a nuestro Dios: En el nombre Ì del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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Presentación de la Palabra de Dios: La esperanza cristiana se vive ya aquí, en este mundo, pero tiene su culminación en el encuentro definitivo con Dios. En el siguiente texto bíblico veremos que también la Virgen es parte de ese encuentro. Contemplemos este misterio de la fe en la oración de hoy.

Texto bíblico: Ap 12, 1-2

“Una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Estaba encinta y las angustias del parto le arrancaban gemidos de dolor”.

Reflexión: El texto es complejo, puesto que recoge variados elementos simbólicos.

La mujer simboliza al pueblo de Dios, identificado:

-   Primero con el Israel fiel a Dios, que sufre los dolores de parto, hasta dar a luz al Mesías prometido,

-   y luego con la Iglesia, el pueblo de los que creen en Jesús, que está dando continuamente a luz a Cristo en el misterio pascual.

La mujer vestida de sol, simboliza también a la figura de la Madre de Jesús, nueva Eva, representante eminente del pueblo de Dios.

¿Pero qué nos deja el texto, para nuestra vida hoy?

La Virgen está en medio de su pueblo, como figura destacada. Con nosotros y acogida por nosotros como pueblo de Dios, nos sigue acercando y entregando a su Hijo para una plenitud humana y definitiva en el Reino de Dios.

Aquélla de la Encarnación, anunciada al comienzo, es confirmada en el Apocalipsis, libro de las realidades últimas de la Iglesia y del mundo, donde vuelve de nuevo la señal de la «mujer», esta vez «vestida del sol» (Ap 12, 1).

Oremos

Oremos al Señor una vez más suplicando el don de la perseverancia hasta que Él vuelva, para que nos encuentre bajo el manto de María.

Pidamos por la Iglesia, para que la Virgen la purifique siempre, de manera que pueda presentarse al Señor junto aquélla que inspira su maternidad y que luce “vestida de sol”.

Demos gracias por nuestro continente mayoritariamente cristiano y mariano, para que cada vez más se haga discípulo y misionero con la profundidad de la fe de María.

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Conclusión


Nos bendiga Dios Todopoderoso, Ì Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.